Los dispositivos de arranque del motor diésel de un grupo electrógeno o generador son normalmente eléctricos, pero también pueden ser neumáticos, hidráulicos o por cuerda.

Se utiliza para el arranque el aire o los hidráulicos, cuando, por cualquier razón no es viable el uso de electricidad, que siempre este es el de menor costo.

El arranque a cuerda  es aplicable únicamente a los motores diésel de pequeño tamaño.

En motores diésel de gran tamaño, el arranque se realiza mediante aire comprimido que se descarga  a alta presión en los cilindros iniciando el impulso necesario para realizar el arranque.

En motores más pequeños, el aire comprimido puede accionar un motor neumático que funciona de manera similar al motor eléctrico.

Generalmente se utiliza en entornos en los que, por razones de seguridad, no se permite el uso de componentes eléctricos que puedan producir chispas. El poder del motor de arranque de los motores en un grupo electrógeno diésel que van desde 0,6 a 1,2 CV por litro de cilindrada del motor diésel.. (Baja los valores en los de mayor cilindrada del motor y viceversa).

Debido al consumo de energía durante los arranques, los motores diésel, en la actualidad, hasta cerca de 200 caballos, utiliza el sistema eléctrico de 12 voltios.  Para los motores más potentes, se utilizan sistemas de 24 voltios.  El motor de arranque está provisto de un piñón al final del eje (por lo general, con 9, 10 o 11 dientes), montado en surcos helicoidales que les permitan avanzar en la dirección axial. Este mecanismo se denomina habitualmente “Bendix”.

Cuando se activa el motor de arranque, el piñón se mueve en los surcos helicoidales desplazándose hacia la corona de arranque instalada en la periferia del volante, que en la mayoría de los motores, dispone de una cuantía de dientes alrededor de los 132. El movimiento del piñón que arrastra la corona sobre el volante acciona el cigüeñal y el motor empieza a girar.

En los motores Diésel en buen estado, entre las 80 y 120 RPM ya hay suficiente presión de compresión para la auto-ignición y el inicio de la operación, aunque motores que tienen que ir hasta a 350 rpm.

Al iniciar la marcha, el motor aumenta la velocidad por su propia potencia y tiende a arrastrar el motor de arranque, sin embargo, como el piñón está incrustado en los surcos helicoidales, es obligado a retroceder, desacoplando del volante en este momento el operador debe cerrar la llave de contacto, o el motor de arranque estará girando en vacío.